c) El giro de la escritura
• Tesis de Derrida: “…la estructura del Ensayo que refleja la estructura del lenguaje no sólo en su devenir sino también en su espacio, en su disposición, lo que se puede llamar literalmente su geografía” (p. 274)
• El lenguaje es una estructura orientada porque “la orientación da la dirección del movimiento relacionándolo con su origen como con su oriente” (p. 274)
• Rousseau utiliza una oposición entre el polo norte y el polo sur para describir el origen de las lenguas. Por eso Derrida afirma que la orientación del lenguaje es una desorientación o una polarización.
• Hay una constante tensión en Rousseau entre declaración y descripción. Él quisiera que haya un origen absoluto que se pudiese identificar, a su vez, con el mediodía absoluto pero esta oposición establece:
“…una frontera naturalentre varios tipos de lenguas. No obstante, lo que él describe prohíbe pensarlo. Esa descripción deja de reconocer que la oposición norte/sur, por ser racional y no natural, estructural y no fáctica, racional y no sustancial, traza un eje de referencia en el interior de cada lengua. Ninguna lengua es del sur o del norte, ningún elemento de la lengua tiene situación absoluta sino sólo diferencial” (p. 275)
• Hay un privilegio de lo local que marca diferencias entre las lenguas. Lo local es “…ante todo la naturaleza del suelo y del clima” (p. 277). Dado que la lengua es considerada como el elemento de la institución en general, no hay sociedad posible antes de la lengua.
• El polo norte ejerce un predominio sobre el sur -y de toda la serie de significaciones asociadas norte/necesidad/articulación contra sur/pasión/acento. Es al mismo tiempo una cancelación y la colocación de un sustituto suplementario: “El hombre del norte ha sustituido con el ayúdame al ámame, con la claridad a la energía, con la articulación al acento, con la razón al corazón” (p. 283)
• En el norte la pasión es reprimida y sustituida por el trabajo que ocupa el lugar del deseo. Se da un conflicto de fuerzas que son tanto fuerza de vida como fuerzas de muerte:
“Respondiendo a la urgencia de la necesidad, el hombre del norte salva su vida no sólo contra la penuria sino contra la muerte que seguiría a la liberación desenfrenada del deseo meridional. Se protege contra la amenaza de la voluptuosidad. Pero, inversamente, lucha contra esta fuerza de muerte con otra fuerza de muerte. Desde este punto de vista parece que la vida, la energía, el deseo, etc., están en el sur. El lenguaje septentrional es menos vivo, menos animado, menos cantarín, más frío.” (p. 285)
• La escritura está en el norte con todas las significaciones que ello trae aparejado -es fría, menesterosa, razonadora y vuelta hacia la muerte. Las lenguas del norte están más articuladas y por ello se prestan más a la escritura.
“La articulación es el devenir-escritura del lenguaje. Ahora bien, Rousseau, que querría decir que ese devenir-escritura sobreviene al origen, se precipita sobre él, en pos de él, describe de hecho la manera en que ese devenir-escritura sobreviene al origen, acontece desde el origen. El devenir-escritura del lenguaje es el devenir-lenguaje del lenguaje. El declara lo que quiere decir, a saber que la articulación y la escritura son una enfermedad post-originaria de la lengua; dice o describe lo que no quiere decir: la articulación y, por consiguiente, el espacio de la escritura operan en el origen del lenguaje” (p. 289)
3. La articulación
a) “Ese movimiento de cálamo…”
• Derrida comienza señalando algunas proposiciones para comenzar por “certidumbres simples”
1) “El habla distingue al hombre de los animales” y “el habla es la primera institución social” (p.290). El habla pertenece esencialmente al hombre y como es la primera institución, no es natural. Rousseau distingue sin embargo entre habla y lengua. La primera tiene su origen en “causas naturales generales” como las relaciones de la necesidad y la pasión. Las lenguas se explican por lo local.
2) “Tan pronto como un hombre fue reconocido por otro como un ser que siente, que piensa, semejante a él, el deseo o la necesidad de comunicarle sus sentimientos y sus pensamiento lo llevaron a buscar los medios para lograrlo” (p. 290-291) El gesto de Rousseau es que nos damos la lengua y la sociedad en el momento del primer franqueamiento de la naturaleza. Rousseau explica este pasaje a través de un salto cualitativo.
3) “El hombre, pues, debe actuar con los sentidos sobre los sentidos ajenos” (p. 293). Los instrumentos para lograrlo son el movimiento y la voz. El lenguaje para surgir, para unir a los hombres, debe poder superar la dispersión natural pero la dispersión es a su vez, la condición natural del lenguaje:
“Que el lenguaje deba atravesar el espacio, esté obligado a espaciarse, no es un rasgo accidental sino el sello de su origen. En verdad, la dispersión jamás será un pasado, una situación prelingüística de la cual el lenguaje, por cierto, habría cobrado nacimiento pero para romper con él. La dispersión original deja su marca en el lenguaje.” (p. 293)
• El concepto de naturaleza se inscribe en Rousseau en un doble juego de valorización/descalificación: “lo original es también lo inferior retenido dentro de lo superior” (p 293). Todas las contradicciones del concepto de naturaleza estarían reguladas por una ley del concepto de naturaleza.
• Para ejemplificar estas contradicciones Derrida toma el caso del amor. Rousseau hace del dibujo el mejor representante del amor. Este dibujo sería lo más cercano, cree, a un signo inmediato: entre el cálamo (o la pluma) que dibuja la imagen de la persona amada y su cuerpo, ella misma, hay una diferencia mínima, una “sombra”. Esta diferencia, sombra o espaciamiento, es el origen del signo y la ruptura de la inmediatez. Este signo imposible estaría más cerca del gesto o de la mirada que del habla.
“El gesto, el de la pasión más bien que el de la necesidad, considerado en su pureza de origen, nos protege contra un habla ya alienante, habla que en sí ya lleva la ausencia y la muerte. Por eso, cuando no precede al habla, la suple, corrige su falta y colma su carencia. El movimiento del cálamo suple todos los discursos que, a una mayor distancia, lo sustituirían. Esta relación de suplementaridad mutua e incesante es el orden del lenguaje. Es el origen del lenguaje, tal como, sin declararlo, lo describe el Ensayo sobre el origen de las lenguas…” (p. 296)
• Doble suplementaridad: el gesto suple al habla como un recurso más natural e inmediato; el habla suple al gesto cuando éste deja de ser eficaz a la distancia, a causa del espaciamiento.
• La lengua jeroglífica, una lengua de dibujos, es así una lengua más apasionada que, sin embargo se mantiene más cerca de la escritura que del habla.
• La lógica de estas contradicciones es doble: 1) primero por el deseo de la presencia inmediata, cuando se la representa mejor por la voz y reduce la dispersión, Rousseau elogia al habla, cuando la inmediatez es mejor representada por la proximidad y rapidez del gesto, elogia la escritura salvaje, el jeroglífico. 2) Rousseau declara la distinción de necesidad y pasión pero la describe como una diferencia suplementaria.
b) La inscripción del origen
• Articulación inaugura el lenguaje, abre el habla en la pasión pero empuja el canto originario hacia la necesidad y la razón. Rousseau quisiera que el movimiento de la articulación fuera accidental pero describe que
“no hay habla, pues, lo sabemos, ni canto, y por consiguiente ni música, antes de la articulación. La pasión no podría entonces ser expresada o imitada sin articulación. […] La convención no tiene asidero más que sobre la articulación que arranca la lengua al grito. […] La lengua, pues, nace del proceso de su degeneración”. (p. 305)
• La lengua nace articulada y por lo tanto contaminada por la suplementaridad. Una lengua pura sería un origen simple pero mítico.
• Las contradicciones en el discurso de Rousseau se inscriben incluso dentro de la estructura del suplemento:
“No basta con decir que Rousseau piensa al suplemento sin pensarlo, no acuerda su dicho a su querer-decir, sus descripciones a sus declaraciones. Todavía hay que organizar este apartamiento o esta contradicción; Rousseau se sirve de la palabra y describe la cosa. Pero ahora sabemos que aquello con que aquí tenemos que vérnoslas no es ni palabra ni cosa. La palabra y la cosa son límites referenciales que sólo la estructura suplementaria puede producir y marcar” (p. 308)
• Hay dos posibilidades contradictorias que Rousseau pretende salvar:
“Por una parte, quiere afirmar, acordándole un valor positivo, todo aquello cuyo principio es la articulación o todo aquello con lo cual ésta hace sistema (la pasión, la lengua, la sociedad, el hombre, etc.). Pero pretende afirmar simultáneamente todo aquello que es raspado por la articulación (el acento, la vida, la energía, nuevamente la pasión, etc.) Siendo el suplemento la estructura articulada de ambas posibilidades, Rousseau no puede pues más que descomponerlo y disociarlo en dos elementos simples, lógicamente contradictorios pero dejando al negativo o al positivo una intacta pureza. No obstante Rousseau, aprehendido, como la lógica de la identidad, dentro del gráfico de la suplementaridad dice lo que no quiere decir, describe lo que no quiere concluir: que lo positivo (es) lo negativo, la vida (es) la muerte, la presencia (es) la ausencia y que esta suplementaridad repetitiva no está comprendida en ninguna dialéctica, si al menos este concepto está regido, como siempre lo ha estado, por un horizonte de presencia” (p. 309)
c) El pneuma
• Se va a observar cómo opera Rousseau cuando intenta definir ese límite imposible la voz natural o la lengua inarticulada.
• El modelo es primeramente el de la infancia. Es un hablar antes de saber hablar, la infancia es un estado anfibio:
“Este límite, por cierto, es el de la no-suplementaridad pero como ya debe haber lenguaje allí, es necesario que el suplemento sea anunciado sin haberse producido, que la carencia y la ausencia hayan comenzado sin comenzar. Sin el reclamo del suplemento, el niño no hablaría para nada: si no sufriera, si no le faltara nada, no llamaría, no hablaría. Pero si la suplementaridad se hubiese producido simplemente, si hubiese, comenzado verdaderamente, el niño hablaría sabiendo hablar. Ahora bien, el niño habla antes de saber hablar. Tiene el lenguaje, pero lo que falta a su lenguaje es el poder reemplazarse a sí mismo, el poder sustituir un signo con otro, un órgano de expresión con otro…” (p. 311)
• El otro elemento que nombre de la voz inarticulada es el pneuma:
“…pura vocalización, forma de un canto inarticulado, cuyo nombre quiere decir aliento, que nos está inspirado por Dios y no puede dirigirse más que a él” (p. 313)
• El pneuma es el límite de la presencia pura: es el goce de la presencia consigo acordada a Dios.
• Esta experiencia se vive sin embargo como un suplemento o indemnización.
[cita de Rousseau] “Pero un infortunado que ha sido desgajado de la sociedad humana y que ya no puede hacer nada útil y bueno acá abajo para los demás ni para sí, puede encontrar en este estado indemnizaciones por la pérdida de todas las felicidades humanas, que la fortuna y los hombres no podrían quitarle. Es verdad que esas indemnizaciones no pueden ser sentidas por todas las almas ni en todas las situaciones. Hace falta que el corazón esté en paz y que ninguna pasión venga a turbar su calma”. (p. 314)
• Rousseau pretende que haya una voz inarticulada pero la descripción que realiza a través de los capítulos VIII a XI del Ensayo contradicen esa declaración.
“Por ende, no se puede describir la estructura o la esencia general de la lengua sin tener en cuenta la topografía. No obstante, es lo que ha querido hacer Rousseau tratando la lengua en general antes de abordar el capítulo de la diferencia general local en el origen de las lenguas. Haciendo esto ha creído poder disociar la estructura del origen o aun el origen estructural del origen local…” (p. 315)
d) Ese “simple movimiento de dedo” La escritura y la prohibición del incesto.
• De los 3 estados del hombre en relación con la sociedad (salvaje cazador, bárbaro pastor y hombre civil y labrador) Rousseau se interesa por el pasaje del segundo al tercero.
• Este pasaje es un salto cualitativo y dado que “nada dentro del estado precedente contenía estructuralmente con qué producir el estado siguiente, la genealogía debe describir una ruptura o un trastorno, una revolución o catástrofe” (p. 320)
• El origen de la sociedad pero también el origen de las lenguas, de la escritura y de la suplementaridad es caracterizado como catastrófico.
• El hombre en estado de naturaleza es indolente, carece de movimiento y por sí solo no tiene el poder de salir de esa situación. A este atributo antropológico le corresponde el atributo geológico de la inercia.
• Es necesaria una fuerza externa, una potencia exterior al sistema, que lo ponga en movimiento:
[Cita de Rousseau] “El que quiso que el hombre fuese sociable tocó con el dedo el eje del globo y lo inclinó con respecto al eje del universo. Con ese ligero movimiento, veo cambiar la faz de la tierra y decidir la vocación del género humano.” (p. 321)
• Esta potencia es al mismo tiempo una negatividad:
“El origen del mal o de la historia, entonces es la nada o la casi nada […] Potencia infinita: el dedo que inclina un mundo. Elocuencia infinita por silenciosa: un movimiento del dedo basta a Dios para conmover el mundo. La acción divina se conforma al modelo del signo más elocuente…” (p. 322)
• Para que “un simple movimiento de dedo” sea capaz de dislocar al mundo, éste ya debía poder estar fuera de su eje:
“El mundo ha debido poder jugar sobre su eje para que un simple movimiento con el dedo lo haga girar sobre sí mismo. Porque había juego dentro del movimiento del mundo una fuerza casi nula ha podido, de un golpe, con un gesto silencioso, conferir su oportunidad o su desventura a la sociedad, a la historia, al lenguaje, al tiempo, a la relación con el otro, a la muerte, etc.” (p. 325)
• La sociedad surge entonces a partir de una catástrofe, para reparar los accidentes de la naturaleza y apaciguarla.
• Con la catástrofe ya se inscribe la diferencia local y por lo tanto el juego suplementario de los dos principios, norte y sur. Rousseau persiste, aún así, en privilegiar el mediodía como origen y en afirmar que las regiones cálidas están más cerca de esta “primavera perpetua”.
• El origen de la primera sociedad es una fiesta: “El origen de esta sociedad no es un contrato, no pasa por tratados, convenciones, leyes, diplomáticos y representantes. Es una fiesta. Se consume en la presencia.” (p. 328)
• La fiesta es el devenir presente de la presencia: “…es el momento de esta continuidad pura, de la in-diferencia entre el tiempo del deseo y el tiempo del placer. Antes de la fiesta no hay, dentro del estado de pura naturaleza, experiencia de lo continuo; tras la fiesta comienza la experiencia: de lo discontinuo; la fiesta es el modelo de la experiencia continua” (p. 330)
• A la fiesta le sigue la edad del suplemento que se identifica con la edad de la prohibición del incesto.
“Antes de la fiesta no había incesto porque no había prohibición del incesto ni sociedad. Tras la fiesta ya no hay incesto porque está prohibido. Esto Rousseau lo declara, como leeremos. Pero como no dice qué pasa en ese lugar durante la fiesta, ni en qué consiste la in-diferencia del deseo al placer podremos al menos si se quiere, completar esta descripción de las “primeras fiestas” y levantar la prohibición que aún pesa sobre ella.” (p. 330)
• La prohibición del incesto se instituye como una ley sagrada y conforma el orden universal de la cultura.
[Cita de Rousseau] “Fue preciso que los primeros hombres desposasen a sus hermanas. En la simplicidad de las primeras costumbres esta tradición se perpetuó sin inconveniente mientras las familias permanecieron aisladas y también hasta después de la reunión de los pueblos más antiguos. Pero la ley que la suprime no es menos sagrada por haber sido instituida por los hombres. Aquellos que sólo ven en ella la relación que establece entre las familias no consideran el aspecto más importante. En la familiaridad que el comercio doméstico establece necesariamente entre los dos sexos, desde el momento en que una ley tan sagrada dejase de hablar al corazón y de imponerse a los sentidos, no habría más honestidad entre los hombres y las más espantosas costumbres causarían pronto la destrucción del género humano.” (p. 331)
“La sociedad, la lengua, la historia, la articulación, en una palabra la suplementaridad, nacen al mismo tiempo que la prohibición del incesto. Esta es la juntura entre la naturaleza y la cultura.” (p. 333)
• La mujer natural (la naturaleza, la madre o la hermana) es el único significado que Rousseau prescribe reemplazar por su significante. Hay una imposibilidad de mostrar la cosa.
[Esta imposibilidad] “Es el elemento de la cultura misma, el origen no declarado de la pasión, de la sociedad, de las lenguas: la primera suplementaridad que permite la sustitución en general del significado por el significante, de los significantes por otros significantes, cosa que ulteriormente da lugar a un discurso sobre la diferencia entre las palabras y las cosas. Suplementaridad tan peligrosa que sólo se la muestra indirectamente, en el ejemplo de algunos de sus efectos derivados. No se la puede ni mostrar, ni nombrar a ella misma, sino sólo indicar, con un movimiento silencioso del dedo” (p 333)
“El desplazamiento de la relación con la madre, con la naturaleza, con el ser como con el significado fundamental, tal es, por cierto, el origen de la sociedad y de las lenguas” (p. 333)
• La fiesta, el origen de la sociedad, es un punto ficticio e inasible que inaugura y difiere la sociedad.
“El lenguaje no es ni la prohibición ni la transgresión, acopla sin fin una a la otra. Este punto no existe, siempre está sustraído o, lo que vale lo mismo, inscripto desde un principio en aquello a que debería o habría debido, siguiendo nuestro indestructible y mortal deseo, escapar.” (p. 334)
“La fiesta misma sería el incesto mismo si algo semejante –mismo– pudiera tener lugar […] Siempre se está más acá o más allá del límite, de la fiesta del origen de la sociedad, de ese presente dentro del cual simultáneamente la interdicción se da(ría) con la transgresión: lo que siempre pasa y (sin embargo) jamás tiene lugar propiamente. Siempre es como si yo hubiera cometido un incesto” (p. 334)